Respaldos 3-2-1: la regla simple para no perder la información de tu empresa
Un disco que falla, un equipo robado, un archivo borrado por error o un ransomware que cifra la red. Las causas cambian, pero la pregunta siempre es la misma: ¿tenemos un respaldo que funcione?
La regla 3-2-1 es una forma sencilla de responderla.
- 3 copias de la información: la original y dos respaldos.
- 2 medios distintos: por ejemplo, un disco o NAS en la oficina y un servicio en la nube.
- 1 copia fuera del lugar, para que un incendio, un robo o un ataque no se lleve todo al mismo tiempo.
Los errores más comunes
- Tener el respaldo conectado siempre al mismo equipo: si entra un ransomware, lo cifra también.
- Confiar en que la sincronización es un respaldo. Si borras un archivo en OneDrive o Google Drive, se borra en todos lados.
- Nunca probar la restauración. Un respaldo que no se ha probado es solo una suposición.
- Respaldar los documentos, pero olvidar el correo, las bases de datos o la configuración de los sistemas.
Cómo partir
Define qué información es crítica, cada cuánto cambia y cuánto tiempo podrías estar sin ella. Con eso se decide la frecuencia de los respaldos y dónde guardarlos. Luego, agenda una prueba de restauración al menos una vez por trimestre.
En nuestro servicio de soporte computacional revisamos los respaldos como parte de la mantención preventiva, para que el día que se necesiten no haya sorpresas.